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LaInformación.com ha publicado recientemente un artículo firmado por Inés Vila en el que, de la mano del testimonio de un enfermo de EPOC, revela los datos publicados por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, SEPAR, que afirman que el número de pacientes que oxigenoterapia aumenta cada año.

Aquí puedes leer fragmentos de la noticia. Pinchando en los enlaces anteriores y en la imagen que acompaña, podrás acceder a la información original.

LaInformación.com/Inés Vila. Ernesto González no puede respirar. Hace 10 años le diagnosticaron EPOC, una enfermedad pulmonar crónica, irreversible y progresiva que le obliga a estar conectado a una máquina de oxígeno 16 horas al día. “Antes podía subir al tercer piso de mi edificio. Ahora no llego ni al NotadePrensaSEPAR_oxigenoterapia_primero”, cuenta.

González es uno de los más de 650.000 enfermos que recibe oxigenoterapia, según datos de la Sociedad de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), cifra que crece entre un 8 y un 10% cada año. La mayoría de pacientes que se someten a ella padecen EPOC, insuficiencia respiratoria por obesidad, apnea del sueño, y asmáticos severos. “Su coste-beneficio y coste-utilidad tienen un impacto muy positivo en la mortalidad”, explica Eusebi Chiner, neumólogo y coordinador del año SEPAR 2014 del Paciente Crónico y las Terapias Respiratorias Domiciliarias.

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El cáncer de pulmón y la EPOC pueden aparecer, incluso, hasta 20 años después de dejar de fumar. José Miguel Rodríguez, neumólogo y Director de Relaciones Institucionales de la SEPAR se queja: “Actualmente, los neumólogos seguimos combatiendo las secuelas que nos dejó la epidemia del tabaquismo que había hace veinte años. En esa época fumaba más del 40% de la población”.

Ernesto González era uno de ellos. “Un día pillé un resfriado y estuve 6 días ingresado en la UVI”. Ya tenía EPOC. Los médicos se la atribuyeron al tabaco y a los productos químicos con los que trabajaba cada día en su peluquería y, pese a tener que estar atado al aparato de oxígeno, le recomendaron que tratara de llevar una vida lo más normal posible. “El cuerpo humano es como una máquina. Se desgasta si no la usas”, dice. Se mete el aire en la mochila y se va a pasear. “Hago viajes, me voy de cruceros, y el café de por la mañana en el bar que no falte”. Y se ríe.

La contaminación, otro factor

Según el doctor Chiner, hay una relación directa entre contaminación y riesgo de desarrollar una enfermedad respiratoria crónica. “En las grandes ciudades, como Madrid o Barcelona, el aire que se respira está sucio, por lo que hay más número de enfermos y más riesgo de estarlo”. Y añade que en los países del norte de Europa tienen menos problemas con los pulmones porque “hay más cuidado con el medio ambiente”. Y tiene razón. Según el Índice para una vida mejor de la OCDE, España supera la media de contaminación atmosférica (23,7 microgramos por metro cúbico frente al 20,1), mientras que Suecia, por ejemplo, tiene un nivel de particular contaminantes en el aire mucho más bajo que el promedio (10,2 microgramos).

Hay una relación directa entre contaminación y riesgo de desarrollar una enfermedad respiratoria crónica

No podemos mudarnos al norte, pero sí mantener unos hábitos de vida sanos. “También hay que saber respirar”, dice González. Dos días al mes va al hospital a enseñar a otros pacientes a respirar mejor. La buena vida es lo que se promoverá este domingo en el Día Nacional del Oxígeno, que se celebrará por primera vez en España. Cuando le preguntamos por los hábitos adecuados para respirar bien, el doctor Chiner insiste: “No fumar, hacer ejercicio físico diario, tener una alimentación sana y respirar la mayor cantidad de aire limpio que podamos es fundamental para evitar que nuestros pulmones sean vulnerables a desarrollar una enfermedad respiratoria”, y concluye: “Si nuestros pulmones fallan, nos falla todo lo demás”.

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